Tradicionalmente se decía que a los tres meses los bebés deben ser ya regulares en sus horas de sueño y alimentación. El sueño nocturno suele ser un poco más largo, excepto en los bebés que toman el pecho. Y las siestas durante el día, más cortas.
Esto puede ser cierto... a veces. Pero los seres humanos no somos máquinas, y todos tenemos "un mal día".
La ventaja es que al cabo de 3 meses los padres conocen a su pequeño y saben cómo suele reaccionar. En la vida diaria es fácil y cómodo seguir rutinas horarias. Pero cuando llega un fin de semana o las vacaciones, éstas suelen romperse.
Para el bebé es agradable la rutina, ya que le proporciona seguridad. Cuando cambian los horarios, algunos bebés se adaptan tranquilamente, mientras que otros se quejan y lloran más de lo habitual. Esto depende del temperamento del bebé.
Algunas veces los profesionales de la salud han propuesto ciertas normas rígidas que más adelante han demostrado ser ineficaces o incluso perjudiciales cuando se intentan aplicar como reglas fijas de conducta.
una ves mas gracias por leerme!!
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